sábado, 10 de octubre de 2015

28 formas de ejercitar el cerebro.

1. Camine con los ojos cerrados.
2. Vístase en la oscuridad.
3. Salude a un vecino que jamás le habla a usted.
4. Cambie las rutinas.
5. Use el reloj en la mano contraria.
6. Camine al revés, o sea de atrás hacia adelante.
7. Pruebe platos distintos.
8. Use su mano no dominante, si es diestro use más su izquierda y si es surdo, use su derecha.
9. Ponga el mouse de su ordenador en el lado contrario
10. Lea al revés.
11. Al comer algo que usted no ha preparado, saboree bien y trate de adivinar qué ingredientes lleva.
12. Mire por un espejo para que vea todo al revés.
13. Camine para comprar el pan o a la farmacia, no ande siempre en auto.
14. Coma distinto.
15. Practique juegos nuevos.
16. Vístase diferente.
17. Arme rompecabezas, juegue sudoku.
18. Practique ajedrez.
19. Aprenda nuevas palabras, estudie sinónimos.
20. Redacte con palabras diferentes. Estudie vocabulario del mismo idioma y de diferentes países.
21. Apréndase listas de memoria.
22. Lea más rápido, se dará cuenta que capta mejor que cuando lee lentamente.
23. Haga juegos de palabras, con una sola palabra escriba cinco más que signifiquen lo mismo.
24. Juegue con los niños. Con sus juguetes o con juegos de mesa.
25. Realice algo distinto, plante matas medicinales o flores, tenga un animal que ame, cuide a una persona mayor o a un niño.
26. Escriba un cuento.
27. Componga una canción.
28. Cante, baile, ría, diviértase.

viernes, 9 de octubre de 2015

Preparación de una bebida Alcalina.

https://www.youtube.com/watch?v=p2f5m9hwa_k

Leches Vegetales. Preparación.

 

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¿Por qué comes carne?

 

Por Carlos Ruperto Fermín

Es imposible que una persona disfrute alimentarse, con la carne ensangrentada de un animal. Tragarse el alma de un ser vivo que fue salvajemente violentado, sacrificado y despellejado, para complacer el apetito caníbal masticado por la gran Sociedad Moderna, solo demuestra la cobardía, la ignorancia y la miseria espiritual, que habita en los corazones malsanos de la gente común y corriente.

¿Por qué comes carne?

¿Usted tiene un corazón malsano?

Llevarse a la boca el destino fatal de un indefenso animal, deja un sabor amargo en el paladar de los inconscientes comensales, quienes derrochan grandes sumas de dinero putrefacto, para que el cordero de dios les quite el pecado de la lengua, la indigestión del estómago y el sarro de los dientes.

Algunos dicen que comer carne atrae la mala suerte, el cáncer y la muerte. Otros afirman que la carne atrae la felicidad, el éxito y la buena vibra.

¿Quiénes tendrán la razón?

Casi todo el Mundo come carne. Ya sabemos que más de 300 millones de toneladas de carne se consumen anualmente, que cada año más de 950 millones de personas sufren de hambre crónica en el planeta, y que cada día mueren más de 15.000 niños por no tener un plato de comida en sus mandíbulas.

Una vez más, usted tiene el privilegio de pertenecer a la gran Sociedad del Consumo, del Derroche y del Descarte, para que los desperdicios del desayuno, del almuerzo y de la cena, terminen agudizando la crisis socio-económica que se esconde en el contenedor de la basura. 

Poco importa si se trata de carne de cerdo, de vaca, de oveja, de caballo, de cabra, de conejo, de búfalo, de panda, de burro o de cadáveres humanos, porque cuando las cabezas de ganado vacuno, ovino y porcino se entrecruzan con la lana del rey, entonces quedamos intoxicados por la alta cantidad de mioglobina, de hierro, de benzopireno y de grasas saturadas que ostentan las carnes rojas, blancas y negras.

Las amas de casa, los ingenieros, los abogados, las secretarias, los estudiantes, los políticos, los maestros y los comerciantes, sienten el derecho y el deber de comerse la carne proveniente de los mataderos.

Niños, jóvenes y adultos, son consumidores adictos al bistec de palomilla, al lomito ahumado, al filete de basa, a las chuletas de puerco y a las albóndigas de res.  Los ladrones, los secuestradores, los sicarios, los extorsionistas, los psicópatas y los violadores, también sienten el derecho y el deber de comerse un suculento pollo al horno, un solomillo de buey, un churrasco relleno de chorizo, unas salchichas de pavo y unos medallones de merluza. 

¿Qué relación existirá entre el mal hábito de comer animales, y las injusticias sociales que padecemos a diario? 

Vivimos atorados en un gigantesco Wall Street llamado planeta Tierra. Aquí la vida se gana o se pierde por la calidad de los billetes en mano.

Todo es un bendito negocio lleno de genocidios, de ecocidios y de biocidios.

Por eso, la música, el deporte, la educación, el trabajo, el amor, y hasta la carne que comemos en el hogar, en la oficina, en el parque, en los restaurantes, en los autobuses y en los mataderos, representa cada uno de los agitados tentáculos que mueven al sistema financiero global.  Precisamente, en los arquitectónicos mataderos que engalanan la geografía de la Tierra, se corrompe el derecho a la vida que posee cualquier especie animal. A diario, se envenenan, se mutilan y se decapitan las entrañas de millones de Seres Vivos, que no contaron con la astucia ni con la misericordia del Diablo capitalista. 

Con aturdimiento eléctrico, con disparos al centro del cráneo, con salvajes cuchillazos, con pistola de bala cautiva, con series de estrangulamiento, con malditas motosierras o con simples machetazos, los animales de granja se transforman en una costosa mercancía que permanece obediente en su corral, hasta que finalmente son colgados, degollados y evaporizados, para que la frescura de las vísceras, de las pieles y de los huesos, sean del agrado de todos los enérgicos clientes del rebaño. 

Lamentablemente, las cámaras de refrigeración no pueden congelar el apetito caníbal de la masa obrera que se encarga de cortar, empaquetar, almacenar y esperar que los camiones, transporten el biocidio hasta las carnicerías, charcuterías, supermercados y frigoríficos de nuestras ciudades, donde se comercializará cada lágrima del reino animal, que será comprada por los ansiosos consumidores, quienes sorprenderán con un platillo especial a sus esposos, hijos, amigos, vecinos y colegas del trabajo.

Lo peor, es que los mataderos presentan condiciones insalubres para procesar la carne, lo que se traduce en enfermedades para los deshumanizados trabajadores y para los asquerosos consumidores, que incluyen el temido contagio de salmonela, Shigella y de la bacteria E. coli. 

Recordemos que a los animales se les inyectan hormonas artificiales de crecimiento para elevar la producción de carne, generando la contaminación por microorganismos ante la falta de control sanitario y por la ausencia de medidas de higiene laboral, que son evitadas en la mayoría de los mataderos de la industria cárnica global.

El multicultural Diablo capitalista, va llenando de alegría la cocina, la mesa y los platos de las familias en América, en Europa, en África, en Asia y en Oceanía. No importa el color religioso que profesen los millones de feligreses en el Mundo, porque en las páginas sagradas de la Biblia, del Corán y de la Torah, siempre hay espacio de sobra para incentivar el exterminio de animales, a cambio de glorificar la perversión de los dioses supremos, que exigen el pan, el vino, la carne y la sangre derrochada por los más inocentes. Nuestra ambición rompe las fronteras y no conoce de límites.

Queremos el hígado, las costillas, las piernas, el rabo, los cuernos, los ojos, el sebo, las alitas, el corazón, las aletas, la saliva, las espinas, las patas, el hocico, los huevos, el pene, las uñas, el ombligo, los muslos, las plumas, el semen y hasta el excremento de los adorables animalitos, que será posteriormente hervido, horneado, asado y recrudecido por la paila del mejor menú gourmet. La vida no es suficiente fortuna, para satisfacer los bajos instintos del Homo Sapiens. Un nuevo platillo, una nueva receta, un nuevo aroma y un nuevo mesonero que tomará la orden de los hambrientos comensales. En nombre de falsos afrodisíacos, de arcaicos remedios caseros, de vagas supersticiones y de una triste curiosidad felina, nos atrevemos a consumir a ciegas el sagrado prepucio de la inmoralidad, de la retaliación y de la clásica estupidez humana. 

Dicen que es de mala educación poner los codos en la mesa, pero mayor descortesía es asesinar con beneplácito a un animalito, por el deseo carnívoro de nuestras agrietadas papilas gustativas.

El resultado de ese tortuoso calvario en los mataderos, se enfatiza con cada gemido de dolor que se escucha a plena luz del Sol y a plena luz de la Luna. Como nunca escuchamos esos gritos de sufrimiento que provienen de los hiperactivos mataderos, entonces nos transformamos en individuos mansos, puros, humildes y castos, para gozar de todos los kilos de carne que comemos y vomitamos en pensamiento, palabra y obra.

Quizás usted desconoce que la carne procesada contiene distintas sustancias químicas nocivas para la salud humana, como el amoníaco, el monóxido de carbono, las nitrosaminas y la peligrosa “baba rosa” o ano de vacuno pulverizado, que es un aditivo empleado para que los recortes de carne barata descompuesta, sean reutilizados en aras de su posterior venta al público.

Todo el arsenal de químicos suministrado a la carne, pretende engañar al olfato de los consumidores, para que no intuyan las bacterias, las larvas y los gusanos que se reproducen dentro del material cárnico, lo cual podría afectar la demanda de los kilos de carne en nuestros países. Después de leer las escalofriantes historias de exterminio animal que ocurren en los mataderos, hay que tener el corazón de piedra para no lanzar el cuchillo, el tenedor y la cuchara en el furioso suelo.  Algunos ciudadanos se asustan tras escuchar la verdad oculta en los mataderos, por lo que deciden no seguir comiéndose la vida de un pobre angelito. Hay otros compatriotas que se mofan de esos exagerados cuentos chinos, y siguen comiendo carne con absoluta paz interior.

¿Usted se mofa o se asusta del delito?

La gente no es tonta. Cuando las personas van a la carnicería y piden el bistec, la pechuga o las tripas, saben de antemano que están pagando por la trágica muerte de un animal.

A ellos les gusta mirar fijamente a los animalitos, que son guindados y exhibidos como trofeos en los supermercados. Los tocan, los huelen, los ambicionan. Los clientes quieren quedarse con el mejor cuero del matadero, para justificar cada jugoso centavito gastado en la nutritiva víctima. 

Dichos animales, son mucho más inteligentes que sus depredadores de turno, ya que no se oponen a ser vendidos, comprados y sazonados en un infernal sartén de acero inoxidable. Ellos esperan que los comensales despierten, reflexionen y eviten ingerirlos.

Pero, como los comensales no fueron testigos de la demoledora matanza ocurrida en el matadero, pues se sienten autosuficientes para cocinar y comer la carne molida sin remordimiento en la panza.

Sin embargo, la culpa entra por nuestra garganta, y se deposita en lo más profundo del cuerpo humano, buscando que los parásitos se transformen en una gastritis aguda, en molestas hemorroides, en cuadros de estreñimiento y en incontrolables flatulencias. A su vez, el consumo de carne procesada segrega una gran cantidad de toxinas, que predispone un comportamiento agresivo y vengativo en los comensales. 

Usted piensa que todo se resuelve con una burbujeante pastilla de Alka-Seltzer, con 24 horas de gula en el claustrofóbico gimnasio, o comprando en la farmacia un explosivo cóctel de enemas.

Pero no debemos olvidar que la carne produce un irreparable daño en las paredes intestinales, malogrando nuestro sistema digestivo, y deteriorando el funcionamiento de los riñones, del hígado, del colon y de la vesícula. En caso de llevar un estilo de vida sedentario, el consumo de carne puede agravar enfermedades cardiovasculares en las personas, que se paga con la obesidad, con el reumatismo, con jaquecas, con hiperhidrosis y hasta con infartos.

Si la carne es tan negativa para nuestra salud, surgen las necesarias interrogantes

¿Por qué seguimos comiendo kilos y más kilos de carne? ¿Será que nos gusta consumir la maldad? ¿Qué motivos nos obligan a continuar honrando la muerte de un animal?

La verdad es que nosotros NO tenemos la culpa del ecocidio perpetrado. El problema radica en el gran negocio mundial que representa consumir carne, y que nos venden a través de un constante bombardeo publicitario en la TV (telenovelas, películas, concursos), en los letreros a full color que se visualizan en las calles, en la santa misa oficiada en las iglesias, en los pasillos de los centros comerciales, y con el resto de mensajes subliminales que nos llevan a idolatrar un estilo de vida carnívoro, sanguinario y fraudulento. 

Sin darnos cuenta, malgastamos el dinero comprando kilos y más kilos de la sabrosa carne, que nos roba el sueldo obtenido con el sudor de nuestra frente, que nos arruina el placer sexual por la esterilidad devenida de su ingesta, y que nos esclaviza a vivir presos en las mismas jaulas donde se engorda al exquisito ganado.

Por ese motivo, muchísimas personas asisten con alegría a las terribles corridas de toros, a los circos que ridiculizan y castigan con latigazos a los animales, a las clandestinas peleas de gallos, a las lucrativas carreras de caballos, a las callejeras peleas de perros, y a cualquier otro evento de extrema crueldad animal, en el que los espectadores no sienten un ápice de arrepentimiento por tanta violencia en contra de la fauna universal. 

No existe compasión, empatía o rechazo ante el salvajismo que sufren los animales, porque saben que minutos después de consumir el mórbido entretenimiento frente a sus ojos, seguirán comiendo carne y celebrando la muerte en los establecimientos de Mcdonald's, de Burger King, de Kentucky Fried Chicken, de Subway, de Wendy's, y en los demás restaurantes de comida rápida. 

Vemos que la hipnosis colectiva sufrida por la Sociedad Moderna, se atreve a pagar y a disfrutar del perturbador bodrio caníbal, para enaltecer el pasado oscuro de los cavernícolas, de los trogloditas y de los primates, que se dedicaron a glorificar rituales, cultos y danzas, para acabar con el hambre y con la sed de las deidades, de los santos y de sus tribus.

Aunque ya no necesitamos golpearnos la cabeza con un garrote en la jungla, seguimos disfrutando comer carne en nuestra selva citadina. Aunque ya no necesitamos la rueda para elaborar la hermosa alfarería, seguimos disfrutando comer carne en el asfalto de la carretera.

Aunque ya no necesitamos cazar con arco y flecha a una ternerita, seguimos usando la puntería para comer carne a fuego lento. A todos nos dolió muchísimo el terremoto en Nepal de 7,9 grados, que cobró la vida de más de 7000 personas en abril del 2015, pero también nos duelen los más de 500.000 animales que mueren cada cinco años en Nepal, por culpa del festival de Gadhimai realizado en el pueblo de Bariyarpur, para que los devotos hindúes sacrifiquen la vida de la fauna, en honor a su poderosa diosa Gadhimai.

Ese maquiavélico jolgorio en Nepal, se une a otros demoníacos rituales como la matanza de delfines en Japón, las ceremonias de Santería en Cuba, la cacería de focas en Canadá, o la Tauromaquia en Iberoamérica. 

Es increíble observar el nivel de hipocresía reflejado por un gran número de personas, que dicen ser “defensores” a capa y espada de los derechos de los animales, pero que jamás emplazan la falta de ética que cotejan a diario. 

Probablemente usted tenga como mascota a un perro o a un gato dentro de su casa, siendo el animalito favorito para llenar de ladridos y maullidos cada rincón de nuestras vidas. Los protegemos, les damos cariño y los llevamos al veterinario en caso de enfermarse. La ironía, es que todos los días nos alimentamos de la carne ensangrentada de otros seres vivos, que no tuvieron la suerte de encontrar un cálido hogar para vivir, y que demuestra el egoísmo y el cinismo de sus queridos verdugos. 

Basta con saber que en Vietnam se consume un promedio de 25 millones de ratas al año, y se sacrifican más de 5 millones de perros para alimentar de carne a los vietnamitas, pese a que China supera la cifra con sus más de 10 millones de perritos asesinados anualmente.

Entre pieles, guantes, abrigos, cosméticos, cinturones, llaveros, zapatos, carteras y sombreros, queda claro que las prendas de vestir y los accesorios fashion, que llegan en calidad de importación hasta las tiendas de nuestras ciudades latinoamericanas, son una grandiosa oportunidad para que los hombres y las mujeres compren lo más nuevo de la temporada, e incluso, se alimenten con un delicioso platillo hecho con el pelaje, con la pesadilla y con la carne canina. 

Los latinoamericanos nos sentimos chéveres preparando esa divertida barbacoa, que reluce bajo el inclemente sol de un fin de semana. El humo de la parrilla con carbón vegetal, la espectacular salsa de las brochetas, y las bebidas con altísima dosis de alcohol, se entrelaza con los chistes, las sonrisas y los relatos de nuestros invitados. Todos quieren comerse el premio, para no pensar en el baño de sangre.

La ocasión es perfecta para olvidar la procedencia de la carne consumida, por lo que permitimos que las máquinas trituradoras de los mataderos, se entretengan con las escopetas de los cazadores furtivos, y con los esquizofrénicos dientes de ajo que figuran en la mágica velada. Como vemos, la carne es una gloria omnipresente en todo el planeta Tierra, pese a las negativas consecuencias ambientales que provoca su negocio. Es consabido que la actividad ganadera aumenta la tasa de deforestación a nivel mundial, por la expansión de la frontera agrícola que carcome las más de 13 millones de hectáreas de bosque nativo, que se pierden anualmente para fecundar la semilla del ecocidio.

Además, se contaminan las fuentes de agua dulce y salada (ríos, lagos y mares), por la huella hídrica incrementada a pasos agigantados, para que tanto la economía de bajo impacto ambiental conllevada por los campesinos, como las tierras ancestrales pertenecientes a los pueblos originarios, se vayan quedando ahogadas con tanto efluente tóxico (heces fecales, orina, sangre), y por la retención de malos olores que polucionan los ecosistemas de sus regiones.

Padecemos de un extremo caos ecológico, donde la Pachamama es la codiciada carroña que todos picoteamos, mordemos y despellejamos a mansalva, pretendiendo seguir con la aniquilación de los recursos naturales y con la destrucción de la rica biodiversidad de la Tierra.

No podemos obligarte a que dejes de comer carne, pero confiamos en tu capacidad de discernimiento para comprender el significado holístico de mis laicas palabras.

De todas formas, creemos que la buena salud del Ser humano se fortalece con la rutina del ejercicio corporal, con el pacifismo, con la tolerancia, con el altruismo y con buenos hábitos alimenticios. 

Cabe destacar, que el veganismo es la práctica de abstenerse del consumo de alimentos de origen animal, y prioriza el respeto por todas las especies de fauna que yacen en el planeta Tierra.

Es la sabiduría de los inmortales. Una decisión que requiere de introspección en cada uno de nosotros, para NO caer presos en el círculo vicioso de maltratar a los animales, con el fin de obtener artículos de uso masivo, con el interés de asistir a shows circenses muy perjudiciales para la salud mental de las personas, y con las ganas de alimentarnos de la carne procesada por la Bestia. Preferimos una dieta llena de frutas, verduras y muchísimos deseos de apreciar el milagro fortuito de la vida.

De allí, que cada 20 de marzo festejamos el Día Mundial sin Carne, instando a que la colectividad reflexione sobre el martirio que sufren los animales en los mataderos, y que NO siga siendo cómplice del crimen ecológico en contra de las especies de fauna.

Esperamos que ese corazón malsano que no te deja comer en paz, se llene de amor, esperanza y respeto por la vida de todos los animales, evitando que palpite con la herida abierta de otro Ser Vivo en agonía, y buscando consolidar un modelo de vida ecológicamente sostenible y sustentable. Queremos que hoy te mires frente al espejo, reflejes tu propia verdad, y con los ojos bien abiertos me respondas ¿Por qué comes carne?

Ecoportal.net

Ekologia

http://ekologia.com.ve/

jueves, 8 de octubre de 2015

LOS 13 CONSEJOS DEL DR HAMER.

 

1- No dejarse ganar por el pánico
El entrar en pánico hará que la central de comandos ejecute un programa, y establecerá el programa donde deba. En ese momento, la persona pierde la conexión funcional coherente del cerebro. Muy a menudo, la gente muere en pánico. La persona no debiera entrar nunca en pánico ni hacer entrar en pánico a los demás. Hay que tener un enorme cuidado con el entorno y especialmente con quien recibe de nosotros. ¡AMENSE! Ámense ustedes mismos y también ámense entre ustedes. AMARSE tiene un doble sentido de gran valor terapéutico. Si uno se ama a sí mismo, primero, no hará ningún conflicto consigo mismo, ni de desvalorización, ni de culpabilidad. Si se ama a los demás entonces no hará ningún conflicto con los demás.
NO ENTRAR EN PANICO significa que el enfermo nunca debe asustarse y QUE LOS TERAPEUTAS JAMAS deben asustar al enfermo. De lo contrario, hasta un resfrío se vuelve incurable, ya que provocará una generalización. Entrar en pánico es comprarse un boleto de ida.

Por ejemplo: decirle a una madre en tono lo-siento-mucho-señora-mi-más-sentido-pésame-lamentablemente-tengo-malas-noticias, que su hijito tiene leucemia es un asesinato. ¡Porque la leucemia no es una enfermedad! ¡Es el primero de cinco pasos biológicos naturales de regeneración de la sangre después de un conflicto cuya respuesta biológica fue una anemia!
2- Soportar la vagotonía
Alrededor de las 22 hs se desencadena normalmente el impulso máximo de la vagotonía. El nervio vago es el más poderoso nervio del organismo: no hay manera de vencer al sueño. Ese es nuestro ritmo ancestral: el hombre es un animal diurno, en su código biológico de comportamiento antiguo de cuatro millones de años, está grabado que debe cazar, recoger frutos, actuar de día y reposar de noche. Es durante la noche que todo está automatizado para que el organismo concentre su trabajo en el tubo digestivo.
Tenemos menos actividad cerebral, cardíaca, respiratoria. Es normalmente por la noche que toda enfermedad se hará más insoportable porque es durante esa vagotonía el cerebro repara mejor y puede haber más edemas. Se puede hacer algo para reducir esos edemas para que sea mas soportable pero sólo reducirlos porque si se impide que actúen, nunca se logrará la reparación, puesto que los elementos re-constitutivos no llegarán a reparar.
Si la vagotonía es muy fuerte, la cabeza puede sentirse caliente al punto tal que uno puede ducharse la cabeza y tener los cabellos prácticamente secos sin necesidad de usar el secador, simplemente por la termogénesis de conductibilidad. Esto sucede cuando la cabeza está “aplastada” por edemas biológicos: en ese momento, HAY QUE AYUDAR.
3- Todas las noches, hacer el balance diario
Hay que saber si no se ha “trabajado” demasiado durante el día. Si es así, reposo obligatorio el día siguiente (para las enfermedades importantes como el cáncer, fibromialgia, artritis, etc…). El enfermo debe curarse. Puede hacer muchas cosas, pero debe ocuparse de su enfermedad por encima de todas las cosas. No debe esperar QUE ALGUIEN O ALGO LO CURE, hay que motivarlo.

Hay un doble mensaje en esto. Debe ocuparse de sí-mismo, que haga un repaso de su jornada en su cabeza, interesarse en la vida, que tome notas, que haga ese balance. Si hizo demasiado, debe reposar al día siguiente porque de lo contrario entra demasiado en estrés, en actividad, con lo que el cerebro vuelve a la simpaticotonía deteniendo la vagotonía. Allí se detiene la curación.
4- Todas las mañanas tomar un lápiz y planificar su día
Hay que respetar el plan y prever al menos 6 horas de reposo además de la noche. Estas son las reglas para los grandes enfermos y tienen que luchar contra sus angustias. El que está en silla de ruedas querrá siempre asistir a muchas reuniones para demostrar y demostrarse que puede hacer lo que todo el mundo. ES UNA REACCION DE ESCAPE, es un juego perverso. HAY QUE CONCENTRARSE EN SU CURACION porque ésta es posible. Hay que evitar entrar en el estrés de la acción.
Con 6 horas de reposo, además de la noche, tenemos suficiente vagotonía. El cerebro tiene una fuerza extraordinaria para curarnos a pesar de todo lo que hacemos contra eso (entre los miedos, las peleas, los mensajes deprimentes o terribles que recibimos durante el día y a causa de las acciones).
5- Hacer siempre lo absolutamente necesario primero
Si eso sobrepasa 3 horas de esfuerzo físico o psicológico, hay que detener lo superfluo y descansar, con el corazón alegre porque estamos haciendo lo que corresponde para curarnos, y no lo contrario. La mayor parte de la gente se deprime, se desmoraliza, tienen miedo de descansar: tienen el ESTRÉS DE SU PROBLEMA, DE SU DECREPITUD Y ESE ES UN CONFLICTO SECUNDARIO MUY FUERTE. “YA NO PUEDO HACER NADA, NO SIRVO”.
Hacer lo absolutamente necesario primero va a permitir a la persona probarse que existe todavía, pero hay que cronometrar el tiempo. La persona enferma quiere demostrar que puede hacer, pero si pasa 3 horas físicas o psicológicas, debe detenerse. Lo mejor es leer lectura liviana, divertida, ver películas divertidas y pueden verla cuantas veces quieran si las alquilan. Es la terapia por la risa, puesto que si se detiene en los noticieros, con guerras, accidentes, o películas de muerte, de violencia, inconscientemente se sobre-estresa con imágenes liminales y subliminales.

DURANTE LA RECUPERACION , ME OCUPO DE MI, ME AMO, ME CUIDO, ME MIMO. ES VITAL. ES LA MANERA DE CURARSE. No alcanza con decodificar y aceptar (a veces sí) sino que hay que respetar la reparación también.
6- Rechazar todo enfrentamiento
Recriminar, discutir con su entorno es uno de los mayores dramas que garantizan la recaída o la imposibilidad de curarse. “Necesito de ustedes, de su ayuda y no de su oposición permanente”. Porque uno sustrae calorías y fuerzas de las que necesita el cerebro para reparar y al monopolizar la energía para combatir generalmente el enfermo está expuesto al juicio de quienes lo rodean, y estos no saben nada, solo hablan por hablar y el enfermo no zafa, no sale del estrés.
Aquí reproduzco una frase que Claude Sabbah atribuye a su abuelo: “Si la gente que no tiene nada que decir se callara, habría un gran silencio en la superficie de la Tierra. Son siempre los que no saben nada los que cacarean”.
Acá estamos hablando de una elevación en el nivel de la conciencia humana.
7- Privilegiar el reposo nocturno
El ser humano es un ser diurno. Todos sus ritmos biológicos básicos están programados sobre la base del ritmo solar. Por supuesto, puesto que la noche para el enfermo es normalmente el momento de mayor dolor, y en algunos casos con la angustia inconsciente de “¿Despertaré o moriré?”, es bastante difícil mantener esos ritmos. Hay que desdramatizar eso. Además, puesto que no han hecho demasiado durante el día, no están lo suficientemente cansados para dormir bien de noche.
Entonces, no hay que dudar en modificar el horario de sueño. Debe privilegiarse el reposo nocturno en la medida de lo posible pero, si eso no es fácil, no hay que dudar en quedarse despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana, mirando documentales, tomando uno que otro café (el café también reduce el edema cerebral). De ese modo, el enfermo sabe que por un buen rato no pueden dormir entonces aguantan hasta donde pueden: cuando pasan el período habitual de gran vagotonía, y después de haberse dado el gusto de trasnochar leyendo, escribiendo, pensando sanamente, positivamente, sin estrés…allí se van a dormir y se levantan al mediodía. Después, a medida que mejoran, vuelven paulatinamente, una hora por día, a su horario normal.
8- Comer sanamente y liviano
Ensaladas, frutas, cosas crudas, o cocinadas a la parrilla, para que sea fácilmente asimilable. Si come mucho, digerir le consumirá muchas calorías y es mejor guardar lo más posible para la curación.
A EVITAR ABSOLUTAMENTE: EL ALCOHOL EN VAGOTONIA.
9- Sanarse normalmente si aparece el dolor.
Puede tomar remedios alopáticos y homeopáticos como es de costumbre, eso no pondrá la curación en peligro.
10- Esperar pacientemente la verdadera mejoría
Si uno no se deja asustar por los pequeños o grandes inconvenientes de la reparación y espera tomando el mejor reposo posible, la mejoría va a llegar. Si se pasó el punto culminante de la fase de reparación, la persona tendrá tantos edemas que puede haber manifestaciones molestas, como dolores, vértigos, fiebre si los edemas están en el tronco cerebral, malestares. Esto NO DEBE ASUSTAR A LA PERSONA : no se trata de cosas graves sino de esfuerzo de reparación. Hay que esperar pacientemente sin poner en marcha la idea de “estar sonado” sino no hay cura.

Es el principio de la persona que tiene edemas en sus fibras y que con ello se agrava durante un tiempo su dificultad motriz en una esclerosis múltiple, por ejemplo. Debido a nuestra cultura ancestral basada en la apariencia de las enfermedades, esto nos lleva a tener pánico, ir al hospital urgente, perfusión de corticoides en grandes cantidades, lo que cambia a la persona porque bombea todos los edemas y deja de doler…pero no está curada y el proceso va a comenzar quizás con más violencia.
11- Jamás permanecer mucho al sol o con la cabeza cerca de una fuente de calor
El calor multiplica por cuatro el tamaño del edema cerebral. En ese momento, se ejerce una enorme presión y se corre el riesgo de una crisis de epilepsia fuerte. En general, se recomienda al gran enfermo de evitar ponerse al sol durante un año, incluso en el mar. Puede estar bajo la sombrilla, bañarse pero hasta ahí nomás.

Si la cabeza está cerca de una fuente de calor, lo mismo. CONVIENE PONER HIELO SOBRE LA CABEZA.
El Dr. Hamer menciona un caso típico: el hombre de negocios que tiene serios inconvenientes porque su empresa está muy mal en diciembre. En enero, su esposa e hijos se van de vacaciones al mar por un mes. El 15 de enero, el hombre soluciona su problema y salva su empresa. Va a reunirse con su familia a la playa y se pone a tomar sol: lo que él no sabe todavía es que acaba de salir de un conflicto psicológico de pérdida de territorio. Por supuesto, como ninguno de nosotros de hecho, no hace la relación entre el dolor de cabeza, su conflicto y el sol que le está agigantando los edemas. Tiene su crisis en la playa misma y sale de allí en ambulancia.
12- Si el problema es muy importante, helar las partes dolorosas y la cabeza
Si duele el hígado por ejemplo, hay que poner hielo sobre el hígado y también en el lugar del control neuronal del hígado en la cabeza, es decir sobre el tronco cerebral, debajo de la nuca, en la parte superior del cuello.
Si el frío no calma el dolor en el órgano, entonces hay que poner calor sobre el órgano, PERO SOBRE LA CABEZA SIEMPRE FRIO, SIN EXCEPCION.

Se recomienda comprar esos “cold hot pack” y tener siempre 4 a mano: 2 en el congelador, 2 sobre la persona, que hay que cambiar a cada hora. Si es muy violento, poner hielo en ambos lugares y hacerse un baño de pies caliente, la diferencia de temperatura va a hacer que el líquido circule de manera mecánica y por lo tanto reducirá un poco el edema.
13- Nunca calmar demasiado los síntomas
Se pueden tomar analgésicos o anti-inflamatorios para hacer soportables los síntomas. Los síntomas se detendrán por sí solos cuando la central de comandos lo decida. Mientras haya síntoma, es que es necesario que esté. Es de capital importancia.

Por ejemplo si usted se clavó un vidrio en el pie, le dolerá mientras cicatrice y estará sensible, pero justamente es para que no agrave la herida (si no le doliera seguiría caminando sin cuidar la herida y no permitiría que se cure: esa es la función del dolor).

No hay que olvidar nunca que el cerebro no se equivoca JAMAS. Si hay dolor es porque el cerebro dice: “A reposar”. Hay que respetar esa inteligencia innata que nos ha permitido sobrevivir desde hace tantos millones de años.
www.bioologica.mx

viernes, 2 de octubre de 2015

Paracetamol, ibuprofeno o aspirina… ¿Qué analgésico tomar para cada dolor?.

 

Modo de acción, tipo de dolores indicados, efectos secundarios, contraindicaciones… Descubrid las especificidades de los tres analgésicos más comunes y aprended a utilizarlos con criterio.

Características del paracetamol

Modo de acción del paracetamol

Los médicos e investigadores hace tiempo que piensan que el paracetamol actúa de forma periférica, es decir, sobre la zona dolorida. En realidad, la acción central del paracetamol se demostró a finales de los años noventa: actúa sobre el sistema de modulación del dolor a nivel cerebral. Más recientemente (febrero de 2014), el equipo Inserm del Prof. Alain Eschalier descubrió una nueva proteína implicada en la acción analgésica central del paracetamol¹.

Tipo de dolores indicados para el paracetamol

El paracetamol está indicado como primera opción en todos los dolores nociceptivos (dolores producidos por una lesión, un corte por ejemplo). Dolor de cabeza, dolores menstruales, dolores en los dientes… es el primer medicamento a escoger para aliviarlos. Hasta la actualidad, también se prescribía como primera opción en caso de artrosis, pero un estudio publicado a finales de marzo de 2015 en el British Medical Journal puso en cuestión esta forma de actuar, ya que demostró la ineficacia del paracetamol en el tratamiento de la artrosis y los dolores lumbares2.

Efectos secundarios del paracetamol

Durante mucho tiempo, se ha considerado al paracetamol como una molécula de una inocuidad total, sin ningún efecto secundario, lo cual explica la inmejorable posición que ocupa hoy en día en el ámbito de los analgésicos. Sin embargo, algunos estudios han demostrado problemas hepáticos en caso de sobredosis3.
Más recientemente, en marzo de 2015, un estudio4 puso de manifiesto un aumento de las enfermedades cardiovasculares en caso de administración prolongada a altas dosis. Los resultados deben cogerse con pinzas, según la Dra. Pickering, especialmente en el aspecto metodológico: “Este estudio no es un metanálisis, es una revisión sistemática de 8 estudios, ninguno de los cuales era aleatorio”. Y la farmacóloga añade que los datos observados “en la práctica real”, a través de declaraciones de acontecimientos adversos recogidos por los centros de farmacovigilancia, demuestran que “no existen efectos adversos nocivos para el paracetamol administrado en una dosis terapéutica (3 g/día)”.

Contraindicaciones del paracetamol

El paracetamol presenta muy pocas contraindicaciones, dejando aparte alguna alergia conocida al mismo, aunque son muy poco frecuentes. Puede utilizarse a lo largo de todo el embarazo sin ningún riesgo para el feto. “La única interacción problemática del paracetamol es, junto a los medicamentos anticoagulantes o AVK, una interacción informada por numerosos médicos generalistas”, y que a veces puede desencadenar complicaciones hemorrágicas5, subraya la Dra. Pickering.

Características del ibuprofeno

Modo de acción del ibuprofeno

El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE). Regula la secreción de las prostaglandinas, sustancias secretadas cuando el organismo se ve agredido, con lo cual se disminuye la inflamación, el dolor y la fiebre.

Tipo de dolores indicados para el ibuprofeno

Si el dolor no se alivia con paracetamol (que siempre es el primer analgésico que debe tomarse), y no se presenta ninguna contraindicación al uso de AINE, se puede probar con ibuprofeno. A menudo es el caso, por ejemplo, de las personas que padecen artrosis que, durante los brotes, los antiinflamatorios les alivian mejor el dolor.

Sin embargo, más vale consultarlo con el médico y no automedicarse con ibuprofeno con demasiada regularidad, dados los posibles efectos secundarios.

Efectos secundarios del ibuprofeno

Sobre todo son de naturaleza gastrointestinal: en algunas personas, la toma de ibuprofeno puede comportar dolores gástricos, diarreas y, a dosis altas, incluso una úlcera o una hemorragia gastrointestinal. Con menor frecuencia, la toma de ibuprofeno puede desencadenar reacciones dermatológicas (prurito, edema, erupciones…).

Contraindicaciones del ibuprofeno

El ibuprofeno está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo (aunque tampoco se recomienda su uso durante el primero y el segundo), y especialmente en caso de antecedentes de alergia o asma desencadenados por la toma de ibuprofeno, en caso de úlcera gastroduodenal y en caso de insuficiencia hepatocelular grave, insuficiencia renal o cardíaca.

Características de la aspirina

Modo de acción de la aspirina

El ácido acetilsalicílico o aspirina también forma parte de la familia de los AINE. Actúa limitando la producción de prostaglandinas, lo cual limita el proceso inflamatorio. Desde que se absorbe en el estómago, la molécula pasa a la sangre y luego se difunde por todo el cuerpo.

Tipo de dolores indicados para la aspirina

“La aspirina ya no se utiliza como primera opción de tratamiento en caso de dolores desde hace unos treinta años, ya que los médicos observaron que presentaba muchos efectos adversos, especialmente en el estómago, y que lo hacía sangrar”, subraya la Dra. Pickering. Por ejemplo, en caso de dolor de cabeza, no hay ningún motivo para tomar aspirina6.

Además del dolor, la aspirina presenta determinadas indicaciones reconocidas, especialmente la prevención de enfermedades tromboembólicas, ya que contribuye a diluir la sangre. En este caso, puede prescribirse de forma cotidiana en pequeñas cantidades (25-75 mg).

Efectos secundarios de la aspirina

El principal efecto secundario de la aspirina es la gastritis, una inflamación del estómago que puede llegar a convertirse en una hemorragia digestiva, pasando por una úlcera o una anemia.

De forma excepcional, la toma de aspirina puede desencadenar un síndrome de Reye, una enfermedad muy poco frecuente (incidencia: 0,08 casos por cada 100.000 niños) pero muy grave, que afecta al cerebro y al hígado7.

Contraindicaciones de la aspirina

La aspirina está contraindicada para las mujeres embarazadas durante el tercer trimestre de embarazo (aunque debe consultarse con el médico antes de tomarla en el primer y segundo trimestre), en las personas con antecedentes de úlceras estomacales o del duodeno o de hemorragias, y en personas con alergias asociadas a la toma de aspirina8. No toméis aspirina si padecéis alguna enfermedad grave del corazón, el hígado o los riñones, y especialmente si vuestra edad es avanzada. Además, en caso de menstruaciones dolorosas o tras una intervención quirúrgica, es mejor optar por algún otro analgésico ya que la aspirina contribuye a las hemorragias.